El 1 de septiembre se dejan de comercializar en España las lámparas incandescentes de más de 100 Watios y las halógenas de más de 950 lúmenes, cumpliendo así la primera fase de la transición de lámparas tradicionales a las de bajo consumo.
Con la supresión de estos dos tipos de lámparas, se abre el calendario europeo aprobado el pasado 8 de diciembre de 2008 y con el que se pretende sacar del mercado los productos con niveles E, F y G de eficiencia energética. Las últimas bombillas tradicionales dejarán de comercializarse en 2012.
Algunos fabricantes esperan que esta retirada progresiva contribuya a la reducción del gasto energético y de las emisiones de CO2. Se estima que la sustitución puede proporcionar a los hogares de Europa un ahorro de 10.000 millones de euros anuales, el equivalente a 38 millones de toneladas de CO2.
